Estudiar en otra ciudad es una experiencia increíble: conoces nuevas personas, te vuelves más independiente y creces personal y académicamente. Pero también puede ser difícil. La soledad y el homesickness (esa nostalgia por casa, la familia o los amigos) son sentimientos muy comunes entre los estudiantes que viven lejos.
La buena noticia es que puedes adaptarte y sentirte en casa nuevamente, solo necesitas tiempo y algunas estrategias que te ayudarán a mantener el equilibrio emocional.
1. Acepta lo que sientes
Extrañar tu hogar es totalmente normal. No te juzgues por sentirte triste o desanimado; esas emociones son parte del proceso de adaptación. Hablar de lo que sientes con amigos o compañeros te ayudará a liberar la carga.
2. Conecta con nuevas personas
Busca espacios donde puedas conocer gente y construir nuevas amistades: clubes, actividades deportivas, voluntariados o grupos de tu facultad.
En la UDEP hay muchas opciones para socializar y encontrar a otros estudiantes que están pasando por lo mismo.
Tip UDEP: los grupos estudiantiles y actividades de integración son excelentes para sentirte acompañado y parte de una comunidad.
3. Mantén el contacto con tus seres queridos
Llamar a casa o hacer videollamadas con tus amigos te ayudará a sentirte cerca, aunque estés lejos.
Sin embargo, evita hacerlo en exceso: también necesitas darte espacio para crear nuevas rutinas y vínculos donde estás ahora.
4. Crea una nueva rutina que te motivo
Organiza tus días con actividades que disfrutes: salir a caminar, estudiar en tus lugares favoritos del campus, probar un nuevo café o visitar rincones de la ciudad.
Mientras más hagas tuyo tu nuevo entorno, más fácil será sentirte cómodo en él.
5. Cuida tu bienestar emocional
Dormir bien, comer equilibrado y darte tiempo para descansar son claves para mantener el ánimo. Si sientes que la tristeza se vuelve constante, busca ayuda profesional: el Servicio Psicopedagógico de la UDEP siempre está disponible para orientarte.
Estudiar lejos de casa puede ser un desafío, pero también una oportunidad única para crecer, conocerte y fortalecer tu independencia.
El homesickness no dura para siempre: con paciencia, nuevas amistades y rutinas positivas, aprenderás que el hogar también puede construirse donde te sientas feliz y en paz.
