En la vida universitaria, los conflictos son más comunes de lo que parecen: malentendidos en trabajos grupales, diferencias de opinión en clases, choques de personalidad o incluso problemas de comunicación con profesores.
Lo importante no es evitar los conflictos, sino aprender a manejarlos de forma madura y constructiva, porque eso te ayudará a crecer personal y profesionalmente.
Aquí te dejamos algunas estrategias que te pueden ayudar a resolverlos de manera saludable:
Comunica tus ideas con claridad y respeto
Cuando surja un conflicto, evita actuar por impulso.
- Expresa lo que sientes sin atacar ni culpar.
- Usa frases como “Yo siento que…” o “Me gustaría que…”.
- Sé claro y directo, pero amable.
Recuerda: el tono importa tanto como lo que dices.
Escucha la otra parte
No puedes resolver un conflicto si no entiendes qué necesita o siente la otra persona.
- Escucha sin interrumpir.
- Pregunta para aclarar, no para discutir.
- Trata de comprender su punto de vista, incluso si no estás de acuerdo.
La escucha activa es clave para encontrar soluciones reales.
Busca puntos en común
La mayoría de los conflictos pueden resolverse si ambas partes buscan un punto medio.
- Identifiquen objetivos compartidos: entregar un buen trabajo, mejorar la comunicación, evitar tensiones.
- Propongan soluciones donde ambos cedan un poco.
No se trata de “ganar”, sino de colaborar.
Habla con tus profesores cuando haya una duda o desacuerdo
Si el conflicto es con un docente:
- Solicita una conversación privada y respetuosa.
- Expón tu inquietud de forma objetiva.
- Pregunta cómo puedes mejorar o cómo interpretar correctamente lo que se pidió.
Muchos malentendidos se resuelven con una conversación tranquila.
Evita escalar el problema
Hablar mal de compañeros o profesores solo empeora el ambiente.
- No difundas el conflicto.
- Mantén la calma, incluso si la otra parte no lo hace.
- Si sientes que te desbordas, tómate un momento antes de responder.
Cuando sea necesario, busca apoyo
Si el conflicto se vuelve constante o afecta tu bienestar, pide ayuda:
- Coordinadores de carrera
- Tutores académicos
- El Servicio Psicopedagógico
Un mediador puede ayudar a ver el problema desde otro ángulo y encontrar soluciones más justas.
Resolver conflictos con compañeros o profesores no solo te ayuda a tener una vida universitaria más tranquila, sino que también fortalece tus habilidades de comunicación, liderazgo y trabajo en equipo.
Recuerda: los desacuerdos son parte natural de convivir, pero manejarlos con respeto y empatía te convierte en un estudiante más maduro, consciente y profesional.
